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Felipe Sérvulo: es para mí un honor estar seleccionado junto a prestigiosos poetas.
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Felipe Sérvulo: es para mí un honor estar seleccionado junto a prestigiosos poetas.
ACEC  29/7/2019



 

«Es para mí un honor estar seleccionado junto a prestigiosos poetas». Así se expresa nuestro columnista Felipe Sérvulo al recibir la noticia de que aparece en la antología ''La escritura plural, 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura'',  realizada por el catedrático Fulgencio Martínez y editada en Oviedo por Ars Poética, con prólogo de Luis Alberto de Cuenca.

«Esta Antología actual de poesía española lleva un iluminador título, La escritura plural, que se prolonga en otro más largo: 33 poetas entre la dispersión y la continuidad de una cultura. Eso es ya una declaración de intenciones, y de intenciones bien expuestas, bien razonadas e inmejorablemente trasladadas al corpus del libro. Cualquier antología suscita inquebrantables adhesiones y rechazos aparatosos. Esta no va a ser una excepción a la norma. Pero no duden de su honestidad, del profundo proceso reflexivo que hay detrás de la elección de cada uno de esos 33 nombres, de la amplitud de conocimientos poéticos de su antólogo Fulgencio Martínez, uno de nuestros mayores expertos en el hecho poético nacional», del prólogo.

 

Hablaros de Felipe Sérvulo puede resultar casi innecesario ya que lleva muchos años en nuestra ciudad, donde ha formado a su familia y ha crecido como escritor y persona. Lejano ya queda el tiempo donde fue uno de los protagonistas que dinamizaron la vida cultural de nuestra ciudad en los últimos años del franquismo y durante la Transición. Desde entonces, no ha parado y recuerda con la nostalgia un tiempo estimulante que ya pasó, la creación, entre otras muchas cosas, del grupo de poesía Alga, para más tarde dirigir el colectivo de escritores El Laberinto de Ariadna durante 18 años. Actualmente, forma parte de la junta de gobierno de la Associació Col.legial d’Escriptors de Catalunya, con sede en el Ateneu Barcelonès.

 

Hace unos meses ha publicado su último poemario: Pronto el viento de bolina o crónica de un amor a destiempo, título un tanto enigmático pero del que el autor nos explica que bolinear o barloventear es navegar a vela contra la dirección del viento Y el barco, a pesar de tener el viento en la proa, avanza. El autor, en clave poética, nos está diciendo que se puede avanzar en la vida a pesar de tener los elementos en contra. Dicho libro lo presentará en breve en Barcelona, en el Aula Maria Mercè Marçal, del Ateneu y si aún no lo ha hecho en nuestra ciudad, es debido a que ha estado ausente varios meses por un viaje a Japón, desde donde ha traído un precioso proyecto auspiciado por Elena Gallego, de la Universidad de Sophia, junto a Chelo Alvarez-Stehle, documentalista y Fernando Carlos Hiriart, periodista. Pero de ese proyecto ilusionante, Felipe prefiere hablarnos más adelante, cuando vaya tomando forma, en estas mismas páginas.

 

También me habla con contenida emoción, de su paso por el Instituto Cervantes de Tokio, de su viaje a Hiroshima donde visitó, en el Parque de la Paz, el monumento a Sadako Sasaki, una niña que sobrevivió a la bomba atómica y que murió diez años más tarde por una leucemia ocasionada por la explosión y que está inmerso con ella y su recuerdo en un nuevo poemario. Pero no ignora que «la poesía, como el amor sucede», por lo que no depende solo de él que ese entrañable proyecto se realice.

 

Pero ahora toca hablar de la antología en la que ha sido incluido, lo cual valora con agradecimiento, aunque recuerda que la última valoración y la más importante es la que hacen los lectores. Le enorgullece formar parte de la misma, junto a Concha García, Felipe Juaristi, Marian Raméntol, Karmelo Iribarren, Jesús Aguado, José Ángel Cilleruelo, Cesc Fortuny, Tony Quero… Y, cómo no, expresa su gratitud al profesor Fulgencio Martínez, al que sólo conoce de forma epistolar, por incluirle en un trabajo donde están representadas todas la lenguas que se hablan en España, incluso hay poemas en judeoespañol de la escritora Margalit Mattiahu, de Tel Aviv, lo que para Felipe, aún hace más interesante la antología.

 

Durante nuestra conversación me expresa su preocupación por la caída de ventas de los libros en España y, por consiguiente, de lectura. Supone que esto ocurre en todos los países de nuestro entorno, lo que tampoco le sirve como consuelo. Él escribe poesía y tiene asumido que nunca va a tener muchos lectores, pero le apena ver a compañeros suyos, excelentes narradores, que se las ven y se la desean para colocar un libro. Caminamos hacia un tipo de vida cada vez más desculturizada, lo que, a su entender, hace más manipulable a la sociedad, como comprobamos a diario.

 

Sobre sus proyectos, nuestro colaborador, dice que tiene dos libros a punto para ser publicados, uno de poesía Versos de origami y otro de relatos breves, Hogar del transeúnte, pero que no es muy bueno editar muy seguido, ya que los libros se “pisan”, reflexiona. Hay que espaciarlos, repensarlos, corregirlos mil veces. Para ambos ya tiene editorial y se marca como meta sacarlos para Sant Jordi de 2020. Me repite: sin prisas. No hay demanda social, por lo tanto. no es necesario llenar aún más los anaqueles de las librerías.

 

Acabo mi entrevista con Felipe en un día tórrido, donde el sol parece un enemigo, pero me recuerda que es la fuente de la vida. Se suceden las estaciones y vendrán otros tiempos donde nos quejaremos del frío o del viento, tan vitalmente necesarios, como dice en un poema de su libro “El último vagón”.

Valga este a modo de despedida y buenos augurios:

Pronto otro solsticio llegará con su ley
de buena costumbre y ese sol casi doméstico
que todo lo adorna.

Nos sentaremos en la mesa de los parias
y cortaremos pan de amor con las manos.

Eso nos salva.

 

La Voz, periódico independiente de Castelldefels





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