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uimerà a Amèrica. Set dones per a un fenomen transatlàntic. El volumen explora con toda profusión de detalles el enorme éxito que tuvieron sus obras Terra Baixa y Maria Rosa en los Estados Unidos entre 1903 y 1914
Este libro nace de dos azares. Una tarde, preparando clases, Sharon G. Feldman (Nueva York, 1962) removía libros viejos y llenos de polvo en el sótano de la Universidad de Richmond cuando le cayó en la cabeza desde una repisa Martha of the Lowlands, la versión inglesa de 1915 del clásico de Àngel Guimerà, Terra Baixa. Casi en paralelo, el catedrático de literatura catalana de la UPF, Enric Gallén, encontró en el fondo del dramaturgo de la Biblioteca de Catalunya, la correspondencia entre los traductores, Wallace Gilpatrick y Guido Marburg.
A partir de aquí, Feldman inició una investigación que la llevó, entre otras, en la Biblioteca Pública de Nueva York para las Artes Escénicas del Lincoln Center y en el Eastman Museum de Rochester donde localizó la película Maria Rosa de Cecil B. De Mille de 1916. Este nuevo hallazgo permitió que la Filmoteca de Catalunya la pudiera digitalizar y la proyectara en 2013 en Barcelona, donde no se había visto desde 1983. La Vanguardia entonces había titulado: “Cuando las barretinas lucieron en el primitivo Hollywood”.
Describe 260 funciones en 80 salas y lo hace recorriendo la vida de siete mujeres de teatro cautivadas por las piezas Y es eso, sin folklorismos y con rigor académico, lo que explica la catedrática de Literatura española y una de las investigadoras que más ha contribuido a estudiar y divulgar el teatro catalán, también contemporáneo, en el mundo anglosajón, en Guimerà a Amèrica. Una de aquellas perlas académicas que se publican solo de vez en cuando. De entrada, porque aborda una cuestión que Feldman ha dado a conocer en parte en algunos artículos, pero que es del todo nueva para la gran mayoría de lectores.
El volumen recorre con profusión de detalles el enorme éxito que las dos obras tuvieron en los Estados Unidos entre 1903 y 1914. Hablamos de 260 funciones en 80 salas. Y lo hace repasando la trayectoria de siete mujeres de teatro cautivadas por estas piezas: Minnie Maddern Fiske, Corona Riccardo, Fernanda Eliscu, Florence Roberts, Bertha Kalich, Dorothy Donnelly y Geraldine Farrar. En un momento de reforma política y social en Norte américa, estas directoras, actrices y soprano vieron en las protagonistas de Guimerà heroínas que se resistían a ser dominadas y que reivindicaban sus propios destinos. Y es que el público local se fijó, sobre todo, en los personajes femeninos.
La investigación, sin embargo, no solo expone como las obras de Guimerà saltaron de los escenarios en la gran pantalla del cine mudo y despertaron el interés de mayores como la Paramount. Sino que explica cómo, en paralelo, se configuró el star-system de Hollywood al empezar el siglo XX, y el impacto de la Primera Guerra Mundial, los avances tecnológicos y los cambios de tendencia en el mundo del cine. Un contexto que las imágenes de las representaciones, carteles y fotogramas que incorpora el libro, bien editado como de costumbre por L’Avenç, ayudan a entender.
Más allá de eso, la investigación de Feldman es, como señala Enric Gallén en el prólogo, es una invitación a replantearse la recepción que los textos del dramaturgo tuvieron fuera de Catalunya y España, y continuaron la investigación en los Estados Unidos, más allá de los años diez y veinte. Porque mientras aquí entonces sus obras no tenían el éxito de antaño, en el otro lado del Atlántico, era considerado un autor moderno, “español”, sin que el hecho que los textos originales fueran en catalán resultara ningún impedimento.
El escritor tuvo notoriedad internacional, el estudio lo deja claro. Pero fue también una figura central, no solo en el ámbito teatral, sino en la configuración y consolidación de los símbolos nacionales de Catalunya. Hace dos años, se perdió la oportunidad en el marco del centenario de su muerte. Pero la figura de Àngel Guimerà necesita de una biografía política que aborde esta dimensión. ¿Quién se anima?