U
n visita guiada previa al cierre por dos años dará paso a una mesa redonda sobre la cultura barcelonesa
El 3 de junio a las 18 horas, dentro de la semana de las academias, será la última oportunidad (hasta 2028) de recorrer en una visita guiada abierta las asombrosas estancias del Palau Requesens, ubicado en una calle casi secreta del Barrio Gótico. Un edificio del siglo XIII construido sobre los cimientos de la muralla romana de Barcelona repleto de tesoros culturales, que ha sido durante el último siglo la sede de la Real Academia de Buenas Letras, fundada en 1729.
Tras la ruta también pueden asistir al último debate antes del cierre temporal del Palau Requesens para acometer su reforma. Se titulará “Barcelona, los retos de ser una capital cultural internacional” y lo conducirá Sergio Vila-Sanjuán, académico de Buenas Letras y autor muy comprometido con la cultura barcelonesa. Participarán tres catalanes que han reflexionado mucho sobre el “relato” de la ciudad: el director adjunto de La Vanguardia, Miquel Molina; el coordinador de Babelia, Jordi Amat, y la consejera delegada del Grup Focus, Isabel Vidal.
Thanks for watching! La Academia de Buenas Letras lleva casi tres siglos formando parte de los cimientos que dan solidez cultural a la ciudad impulsando estudios sobre historia, ciencia, literatura y patrimonio cultural, especialmente en el ámbito catalán. El pasado enero se hizo público el acuerdo con la Generalitat de Catalunya que va a hacer que el Palau Requesens permanezca cerrado durante 18 meses para acometer una reforma que lo convertirá a partir de 2028 en La Casa de les Lletres. La Academia de Bones Lletres tendrá su sede en la planta noble y se habilitarán los espacios superiores para ubicar cinco entidades: Associació d’Escriptors en Llengua Catalana, la Associació Col·legial d’Escriptors de Catalunya, el PEN Català, la red Espais Escrits y el Consell Català del Llibre Infantil i Juvenil.
Me pongo al habla con el historiador Borja de Riquer, presidente de la Academia de Buenas Letras desde 2018, que tiene una larga vinculación con la institución. Su padre, el prestigioso medievalista Martín de Riquer, fue presidente de la academia durante más de 30 años y todavía se conserva en el Palau Requesens su máquina de escribir. Le pregunto por qué vale la pena el esfuerzo de seguir con una institución del XVIII en el siglo XXI: “Las academias nacen con la idea de ser un lugar de transmisión de conocimiento allí donde la universidad no llega en la formación para profesionales. Las universidades se han dotado de estudios de posgrado pero sigue habiendo lugares a los que no llegan. La academia es un fórum de gente con experiencia en el campo de las ciencias y la cultura. Promovemos actividades y organizamos actos públicos para estar al día de lo que pasa a nivel jurídico, cultural o científico. Los miembros podríamos decir que pertenecen a una élite, pero reconocida por sus méritos profesionales”. Dice la palabra élite como si le pesara un poco… “Porque las academias no pueden cerrarse sobre sí mismas. El reto pendiente en esta época es abrirnos a la sociedad”.
Riquer considera que “convertir el Palau Requesens en la Casa de Lletres será bueno para todos. Convivir con otras instituciones del gremio de las letras nos beneficiará a unos y a otros, porque no solo no limitaremos nuestras actividades, sino que se estimularán con ese contacto mutuo”.
“Seguiremos teniendo nuestra sede en el primer piso. Allí estará nuestra biblioteca especializada en humanidades catalanas de 70.000 ejemplares a disposición de la comunidad investigadora y universitaria, con un sistema más moderno, en compactos que se desplazarán sobre rieles. También tenemos la colección de exlibris más importante de España y la colección de monedas más importante de Catalunya”.
Durante las obras tendrán su sede en el Palau Moja y realizarán actividades en el Palau Macaya. Esta academia tiene 300 años, pero está muy viva.