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Entre lo insólito y lo seductor; libros para un pequeño descanso
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Entre lo insólito y lo seductor; libros para un pequeño descanso
ACEC  28/7/2022



N ada más oportuno para empezar como lectura veraniega que Mentideros de la memoria (Tusquets) del escritor mexicano Gonzalo Celorio, narrador y ensayista. Aquí la vitalidad se da en estos retratos de los escritores más representativos de la literatura latinoamericana, como Arreola, Borges, Cortázar, Rulfo, Bryce Echenique, Augusto Monterroso o García Márquez. El interés está no sólo en lo que se nos dice sino en la aventura de ponerse en contacto con ellos. Y lo seguimos leyendo con el mismo encanto con el que leemos sus novelas.

Poderoso como siempre o más que nunca Rafael Reig en El río de cenizas (Tusquets), aquí sin la necesidad de ruptura de otros libros suyos y centrado en la agitada vida del narrador, marcada por su atracción por la ginebra y su fijación erótica, en la que persigue y le persiguen los pechos y los pezones. No tengo mucho más que decir, sino recomendar la lectura de la que posiblemente es la novela más atractiva el autor.

Retratos de Arreola, Borges, Cortázar, Rulfo, Bryce Echenique o García Márquez nos reconectan con lo mejor de Latinoamérica
La fascinante imaginación de Gonzalo Suárez en la colección de relatos El cementerio azul (Literatura Random House ) nos lleva por otros derroteros. El cervantino profesor Grubb, persona y personaje, es un transformador de la realidad, que manipula lo verosímil y lo insólito sin que caiga nunca en la pura invención. Estamos ante el triunfo de la invención.

Una sorpresa muy agradable es la novela de Xita Rubert Mis días con los Kopp (Anagrama). Dentro de esta línea de escritura de la extrañeza que parece acompañarnos en la narrativa actual, ahora se nos escamotean los detalles para sumirnos en la plenitud de lo no dicho, donde se oculta más que se revela. A través de una variada galería de personajes, lo fascinante es la naturalidad con la que se vive lo más lejano a la realidad.

Pocas escritoras han causado un mayor impacto en la actual narrativa como la argentina Camila Sosa. A Las malas le ha seguido la colección de relatos Soy una tonta por quererte (Tusquets), ambas marcadas por la intensidad de la prosa y las referencias explícitas al sexo. La escritora está siempre presente, dando más veracidad a situaciones realmente insólitas, con frases impactantes. Naturalmente, el tono autobiográfico es el que da fuerza al relato, con todo lo que de morboso tiene la vida de la narradora.

Uno de los rasgos más notables de la escritora mexicana Margo Glantz es cómo sabe transformar su profunda erudición en materia altamente narrativa, marcada por la provocación, para llevarnos a situaciones insólitas. Apariciones (Firmamento) es una novela muy compleja, donde el sexo siempre presente tiene como fondo todo lo que la religión tiene de profano y sagrado. Glantz ha llegado más lejos que nunca en estas visiones de masturbaciones, cuerpos que se desnudan, penetraciones, flagelaciones.

La autora de Sor Juana Inés de la Cruz: ¿Hagiografía o autobiografía? está profundamente familiarizada con todo lo relacionado con la religión. Y muy especialmente con la mística. Pero también está la imagen de esta niña con las piernas abiertas tan cercana al modelo de Balthus. Y en el énfasis en lo erótico hay no poco de pornográfico. Y todo hay que leerlo dentro de la atracción por lo extravagante y lo insólito. Y asimismo, esta auténtica exhibición pornográfica hay que leerla con todo lo que tiene de desenfadado humor. Margo Glantz es aquí más Glantz que nunca.

La escritora Mercè Ibarz reúne dos volúmenes de cuentos en ‘Contes urbans’  Lucía Boned
La pandemia provocó un pánico general en el sector del libro: parecía que el sistema se iba a derrumbar. Fueron meses de solidaridad, esfuerzo sostenido, de inventos varios. La cosa no acabó tan mal y cuando la situación empezó a normalizarse tuvimos varios manguerazos de libros que, en su momento, habían quedado retenidos. Todo el mundo quería aprovechar la coyuntura y que se hablara de él. En definitiva: hemos pasado dos años de estrés, con muchos libros para escoger, nuevos autores y una intensa trompetería que culminó en un Sant Jordi, que si no hubiera sido el único día de lluvia del año en un país en el que ya nunca llueve, hubiera resultado histórico (aún así funcionó muy bien).

Ahora estamos en un momento de cierta flojera, fruto de las tensiones vividas y de la falta de papel. Tampoco está mal: tendremos un verano para recuperar, releer y dedicar atención a libros sin tantos flashes mediáticos.

Tras el estrés cultural de la pandemia, un momento de relajación, con reediciones, libros de culto y nuevas vías
Los primeros libros que les quiero recomendar son dos reediciones: Contes urbans de Mercè Ibarz (Anagrama) reúne dos volúmenes de cuentos: A la ciutat en obres i Febre de carrer. Representaron el paso del mundo originario de Saidí, que ha sido recuperado y actualizado en el Tríptic de la terra, hacia una nueva experiencia urbana compleja, de realidad y memoria, material y espiritual. Muchos lectores, que cuando se publicaron estos libros, en 2002 y 2005, no estaban, los descubrirán y se reconocerán en ellos.

Eduard Màrquez comparte con Mercè Ibarz el interés por las grandes cuestiones globales que suscitó la guerra de Bosnia. Aparece en La palmera de blat de Ibarz y en El silenci dels arbres de Eduard Màrquez, que L’Altra incorpora a su catálogo veinte años después de la primera edición. Es una novela breve, simbólica y humana, sobre el sufrimiento y el papel del arte –la música– en los grandes dramas colectivos. La casa de la creación tiene las puertas abiertas cuando la guerra ha vuelto a Europa

Dos libros de novedad salen de la pandemia: Sense futur de Joaquim Carbó (Destino) y no tan lejos como parece, Tardes de diumenge de Vicenç Altaió (Comanegra). Carbó es uno de los seniors de la literatura catalana, tiene noventa años y ve como su mundo personal desaparece. Los descalabros culturales colectivos también le afectan, pero intenta no hacerse mala sangre. Es el reconocimiento final de Carbó como autor para adultos. Vicenç Altaió ha pasado de la hiperactividad como gestor cultural y, últimamente, actor cinematográfico, a una vida más o menos contemplativa. Desde esta posición pasa revista a cuarenta años de cultura, desde Tàpies y Brossa al chef Paco Pérez. Con un propósito de recapitulación equivalente, aunque cáustica, Albert Roig realiza su balance en Els posseïts (L’Altra) con los referentes de Blai Bonet, Gabriel Ferrater, J.V. Foix y Joan Vinyoli.

Tampoco está mal: tendremos un verano para recuperar, releer y dedicar atención a libros sin tantos flashes mediáticos
Y ahora, los libros de acción. El que he leído con más gusto es La mesura de l’home de Hèctor Rivadeneyra Moll, heterónimo de Javier Calvo. Lo edita Males Herbes. Se ha definido como un clásico instantáneo y le va como anillo al dedo. Es el mundo actual proyectado en el futuro y es el espacio clásico de la ciencia ficción, como recién estrenado. Ya me han oído hablar estas últimas semanas de la literatura sencilla, de problemas humanos. Si les gusta, les recomiendo Matrioxques de Marta Carnicero Hernanz (Quaderns Crema) que conecta la imposibilidad de tener un niño con el drama de concebirlo a la fuerza, y La llista de les coses impossibles de Laura Gonzalvo (Columna) sobre los accidentes que trastocan la vida pequeña, consentida y burguesa.



J.A. Masoliver - Julià Guillamón / La Vanguardia




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