IA y derechos de autor: autorización, remuneración y transparencia, las tres demandas de autores y editores
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IA y derechos de autor: autorización, remuneración y transparencia, las tres demandas de autores y editores
17/6/2026
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a inteligencia artificial está transformando la forma en la que se producen, distribuyen y consumen los contenidos, lo que representa un desafío sin precedentes para los autores, editores, estudiantes, Administraciones públicas y lectores en general. Por eso, es imprescindible garantizar que las obras utilizadas para entrenar estos sistemas tengan un «certificado de origen claro» y se empleen con autorización, transparencia y una remuneración que permita la sostenibilidad del sector de la creación.
Para Jorge Corrales, director general de CEDRO, el relato no es si los derechos —también los de autor— impiden el desarrollo tecnológico, sino si el nuevo sistema tecnosocial se implementa de forma que no genere externalidades negativas insalvables. «La convivencia entre IA y derechos de autor es posible, pero hace falta voluntad y sabiduría para hacerla realidad», afirma.
Las demandas de los autores y editores son, principalmente tres: transparencia para conocer qué obras se utilizan y como, autorización para decidir sobre esos usos —que no impidan que muchos autores y editores sigan viviendo de su trabajo— y remuneración cuando sus contenidos generan valor económico directo o indirecto.
Mientras algunos países europeos como Noruega o Países Bajos ya han alcanzado acuerdos para remunerar a los titulares de derechos por el entrenamiento de modelos de IA, y en el caso noruego por la explotación posterior en beneficio de toda la sociedad, desde CEDRO apostamos por impulsar uno similar en España que haga compatible el desarrollo tecnológico con la protección de la creación y resto de derechos humanos.
La creatividad, el pensamiento y la capacidad de generar conocimiento siguen siendo valores exclusivamente humanos y esenciales para garantizar la cultura escrita y el progreso de todas. Un modelo basado en la autorización, la transparencia y la remuneración justa permite impulsar la inteligencia artificial sin poner en riesgo el trabajo de quienes crean las obras que la hacen posible ni a los que utilizan dichos sistemas.