E
n alguna otra ocasión he escrito ya que el ejemplo de Pura Salceda define como pocos la multiculturalidad y el polilingüismo propios de nuestro tiempo. Nacida en México, hija de emigrantes gallegos, creció en Barcelona, pero sin olvidar sus raíces orensanas, a las que regresa siempre que puede. Más aún, su formación refleja también esa apertura de horizontes, pues se licenció en Filología Hispánica, se doctoró en Filología Románica y lo hizo con una tesis sobre la narrativa y dramática en la revista Nós, lo que sumado a su pertenencia tanto a la Associació Col·legial d’Escriptors de Catalunya (ACEC), como a la asociación de Escritoras e Escritores en Lengua Galega (AELG) dan buena cuenta de su innegable identidad cosmopolita.
Este hecho se proyecta ahora en su escritura, que se desarrolla tanto en gallego como en catalán, también en castellano. Y, a veces, eso mismo explica el nacimiento hibridado de algunas propuestas, como esta de la que hoy me apetece escribir: No Circulo/ En el Círculo, poemario bilingüe gallego-castellano publicado por el sello catalán in-Verso, que incluye una nota de edición donde se aclara: “Estos poemas fueron escritos, originariamente, en gallego y traducidos al castellano por la autora”.
“En el Circulo” reúne medio centenar de poemas divididos en dos secciones (“La Llegada” y “La Huida” que constituyen un singular viaje de frontera: el exilio de quien se ve expulsado al país de los enfermos y la salida de ese destino límbico en el horizonte de un futuro de no paciente.
De alguna manera, este poemario es el espejo versal de su novela A dous pasos do Edén, ganadora del Premio Vilar Ponte el año pasado, una obra en la que se aborda ya la temática central de esta lírica intensa y trasformadora experiencia de las personas que sufren diálisis.
Bajo estas premisas, se hace más fácil comprender la simbología del título: el Círculo no es otro que la esfera privativa en la que ingresan los enfermos que necesitan diálisis, en algunos sentidos un circo dantesco que divide el mundo entre los que están atrapados y fuera de él.
De esta manera, el Círculo es el lugar de los “Arrebatados”, los que llegaron a él como “animales solubles”/ sumidos en el desconcierto”. Son, pues, los “Atrapados a tiempo parcial”, los “Engullidos” por la ballena de la enfermedad, seres que en el padecimiento del dolor, se reconocen en una suerte de fraternidad, “en la vergüenza del Estigma” de pertenecer a esa tribu de “Despojados” sociales, de “Deshilachados”, que fueron “tejidos de una pieza/ que esconde ahora el paso del tiempo / en la lentitud de la derrota”.
Justamente esta fragilidad suya hace de ellos humanos “Transparentes”, casi espectros, que viven “entre Paréntesis”/ al abrigo, fuera de la norma /teatralmente huyéndole a la muerte”. Están claros, entonces, las barreras que dividen el mundo bajo esta mirada: “En el Círculo, la línea que se repite frente a nosotros/ distingue/ lo que fuimos de lo que somos/ un lugar y un vacío/ una voz y su silencio”.
Esta cosmovisión explica también las citas con las que se abre la primera parte del libro: Camus que nos recordó que “la enfermedad es el tirano más terrible”, o Malraux que aseguraba que “Todo ser humano se parece a su dolor”; y Cohen que cantaba “No queda nada por hacer/ cuando tienes que seguir esperando,/ esperando que llegue el milagro.
Más el milagro existe y la segunda parte del poemario, “La Huida”, da fe de eso. En estes últimos versos la incertidumbre de lo que está por venir y la esperanza de un mañana brotan por igual, pero sin ser capaces de borrar la huella indeleble de la antigua pertenencia al Círculo: “permanece la llamada del Círculo/ tras la huida”. Por eso, aunque ahora sean “Remendados”, siguen reconociéndose en los “recuerdos de los Penitentes”, “tras la Hibernación impuesta/ los Escogidos salen de la madriguera / resucitados parciales / que damos (sin razón) por definitivos”. Excepcionales versos de “En el Círculo”, una poética herida, lúcida, estoica y rebelde a partes iguales, que nos revela la altura creativa de una de las voces de referencia de este tiempo: Pura Salceda, mujer en el Círculo.
Armando de Requeixo- Diario de Ferrol
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