Fórum Edita expone que el sector del libro crecerá en 2026 por encima del 4%
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Fórum Edita expone que el sector del libro crecerá en 2026 por encima del 4%
13/9/2026
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a 11 edición de este consolidado congreso anual de editores reúne los principales actores de la industria del libro. El Fórum Edita organizado por el Gremi d’Editors de Catalunya en colaboración con la Universitat Pompeu Fabra, ha dado el pistoletazo de salida a la liga editorial 2026-2027.
Previas a las sesiones profesionales, el Fórum quiso rendir un merecido homenaje a la fundadora de la editorial Tusquets, Beatriz de Moura, fallecida la pasada primavera muy cerca del Día del Libro. En el Saló de Cent del Ayuntamiento de Barcelona, uno de los autores de referencia de Tusquets, Luis Landero, rememoró a una mujer fuerte que también era sutil, capaz de la mayor bronca y de la más exquisita delicadeza. Con la hondura que pone Luis Landero en todas las palabras que trenza, dibujó el retrato de una mujer huracanada y genial, que convirtió a un mindundi emigrado de Extremadura en escritor.
A continuación, un diálogo moderado por el escritor, maestro de periodistas culturales y co-director del Fórum, Sergio Vila-Sanjuán, reunió al editor de Penguin Random House, Miguel Aguilar (que se estrenó en el oficio gracias a Beatriz de Moura); la editora francesa Anne-Marie Métailié y el discípulo de Beatriz de Moura y actual director editorial de Tusquets, Juan Cerezo.
Las sesiones profesionales del Edita arrancaron con las cifras. El Director de Marketing Intelligence de la auditora GFK, Ignacio López, señaló que este año el sector del libro en España llegaría a los 1.300 millones de euros, con un crecimiento que, vistas las tendencias del verano, posiblemente se sitúe muy cerca del 4,5%. Otro de los expertos habituales del Fórum, Rüdiger Wischenbart, advirtió del crecimiento de la autoedición, por mucho que incomode a los editores.
A lo largo de dos jornadas desfilaron expertos y editores, como Renaud Lefebvre, director general del Syndicat national de l’édition, Sandra Capcir (Editorial Bromera), Aurora Cuito (Libros del Asteroide), Luisa Gutiérrez (Grupo Anaya), Laia Regincós (Ela Geminada), Raül Garrigasait (editor de clàssics de la Fundació Bernat Metge), Oriol Magrinyà (Editorial Barcino y presidente de la Associació d’Editors de Catalunya), Jordi Martí Garcés (Blackie Books) o Berta Noy (Grupo Feltrinelli).
Hubo ponencias y debates de amplio espectro. Se habló de la situación del libro en Francia, donde preocupó la caída del hábito de lectura entre los jóvenes y el auge de la venta de libro de segunda mano. También se pusieron sobre la mesa las interioridades de la gestión editorial en un debate en el que participaron representantes de editoriales de gran tamaño como Anaya (más de 700 empleados) junto a otras independientes de “hágaselo usted mismo” representadas por Laia Regincós de Ela Geminada.
Los libreros tuvieron también una importante presencia. Paula Jarrín habló de la importancia de la prescripción lectora y cómo se habían ido incorporando nuevos actores desde las redes sociales y el podcast, en un interesante debate moderado por el catedrático de literatura, crítico de Babelia y co-director del Fórum Edita, Javier Aparicio Maydeu.
En otra mesa de diálogo, Alfredo Quirós de la librería Cervantes de Oviedo, Ignacio Ugalde de Casa del Libro y Àurea Perelló de Finestres pusieron en valor la importancia del fondo en una librería pese a la presión de las novedades para lograr que cada librería tenga su propia personalidad. Algo nada fácil teniendo en cuenta el dato que aportó Quirós: reciben cada día más de 150 nuevos libros.
Otra de las ponencias relevantes fue la que ofrecieron tres expertas en legislación europea en relación a la industria del libro. Catherine Blache, responsable de les relaciones institucionales internacionales del Syndicat national de l’édition; Giulia Marangoni, responsable del Departamento de Relaciones Institucionales de la Associazione Italiana Editori y Jessica Sänger, directora de Asuntos Internacionales del Börsenverein, que reúne a los editores alemanes. Pusieron de manifiesto cómo las directivas europeas, como las medioambientales, tienen buenas intenciones, pero son generalistas y no han tenido en cuenta las especificidades del sector editorial. Asimismo, pusieron en alerta la necesidad de seguir presionando a las grandes empresas tecnológicas para conseguir la transparencia que permita hacer edición la posibilidad del Opt-Out: decidir si uno quiere proteger sus contenidos publicados en internet de la actividad de minería digital a pico y pala de los algoritmos que alimentan la Inteligencia Artificial.
Un tema que también se abordó en otra mesa sobre copyright e Inteligencia Artificial, moderada por Jorge Corrales, el director general de CEDRO, la institución que vela en España por el respeto a los derechos de autor.Estuvo acompañado de su colega en la defensa de los derechos de autor en Noruega, Hege Munch Gundersen.
En el fórum hubo mucho debate técnico, pero también se abrió la puerta a los escritores. La Doctora Rosa Navarro, catedrática de Literatura de la UB que lleva más de cuarenta años impartiendo clases en la universidad y viajando puerta a puerta a las escuelas para contagiar el entusiasmo por los clásicos a los más jóvenes, confesó risueña que por las noches soñaba con Cervantes y hablaba con él en sueños. El escritor Eduardo Lago llegó de Nueva York para dibujar un sombrío panorama de la cultura en el país en el que reside desde hace 40 años. En su conferencia Fascismo y edición en la era de la postliteratura: Estados Unidos hoy, habló con preocupación de las políticas de Donald Trump pero aún le resultaba más preocupante el “muskismo”, en esta era de Elon Musk, a quien calificó de visionario y, por tanto, aún más peligroso. Lago advirtió de que vamos a un mundo muy manipulable donde la gente no sea capaz de leer, pero será capaz de votar.
El Fórum Edita mostró la energía del mundo editorial que, pese a ser un sector siempre en la cuerda floja al depender del incierto éxito de la siguiente novedad, tiene una mala salud de hierro. Y, sobre todo, en un mundo polarizado, donde la bronca política ya no se va de vacaciones ni en verano, demostró que el diálogo y la exposición de ideas en la manera de avanzar en lugar de hundirnos.