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Engarces de poesía. Llibreria-editorial Barataria, Barcelona, 2018
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Engarces de poesía. Llibreria-editorial Barataria, Barcelona, 2018
ACEC   9/11/2018



En la temporada anterior cerramos las lecturas mensuales de Radical 3 en Barataria con tres voces sugerentes: Jesús Aguado, J. A. Cilleruelo y Lola Nieto. Había toques orientales, arquitectónicas de la forma y música del pensamiento. Pero también palabras ahondándose que surgían del vientre de la tierra y de la zona convulsa del magma de las vísceras. En tres tiempos, vimos tres poéticas diversas que se tenían entre sí admiración y respeto. Los acentos y visiones de Aguado, los tonos y reflexiones de Cilleruelo, el verbo y las modulaciones de Nieto. La sorpresa en el decir, en la puesta en escena. Lleno, como siempre, el espacio. Sentí que lo que hacíamos era útil. Útil para la belleza. Una foto lanzada a la mesa plasmó el momento. Otra lanzada al público, el contexto, el contento.


Nos fuimos a Candaya, al día siguiente, y fichamos nuevos y nuevas poetas. Pasamos por la Calders, La Impossible, Animal Sospechoso, La Central, Laie, Pròleg, El Ascensor, L´(H)original de La Rubia, ACEC. Intentamos engarzar sitios, engarzar poesías, líneas poéticas. Enlazar, tejer. Me preocupaba que tanta poesía pudiera estar tan disjunta. Entonces recurrí a una imagen de Ibn Arabî: los engarces. Nos fuimos de vacaciones satisfechos. El verano lo dejamos en barbecho, para que creciera la hierba.


Volvimos en septiembre con fuerza, Radical 3 en 4: Sergio Gaspar, Teresa Shaw, Laura Rosal, David Leo García. Combinamos el norte y el sur, Europa y América. Engarces de generaciones, de tendencias, de personas: de Bauma a la promoción de DVD y el ''Tenían veinte años y estaban locos''.


Intensificamos, con intención, el fondo del tarjetón: azul como una pupila becqueriana, o las campanillas azules. Un cierto sabor a poesía de obra en marcha, a viaje, a exilio. De las formas de mayor rigor a las expresiones más sueltas, como si un viento americano se hubiera acercado al verso, después de dejar aparcado a Quevedo. Color atlántico. Leyeron de pie o sentados, serenos o candentes, pero profundamente nuevos. Poesía reflexiva, clásica o moderna, contenida o delicada, extensa o con cierto deje de ironía. Cada uno pudo elegir, o sencillamente, dejarse seducir: oír. Vi que aquello era necesario y sobre todo era muy bello. Durante y después del acto. Del público, no olvidemos: el de paso, el de siempre y el renovado. Algunos vinieron para un día y se han quedado. Hicimos fotos a las/los poetas, y lanzamos alguna también a los asistentes. Celebramos con alegría sus nombres. Los engarces de la poesía.


Octubre nos traía el otoño, las gamas suaves e intensas, nuevos tonos, y arriesgamos de nuevo con cuatro poetas, pero como alguno debía llegar de Madrid, fueron tres y un músico. Cuatro. Dimos al tarjetón un color morado intenso, como las uvas. Pero con trazos de luz. Variamos la fórmula: los poetas, cubanos; la poeta, catalana; el músico, de Andorra. Los combinamos. Dio resultado. Rodolfo Häsler, con su verso largo elegante, un clásico de las lecturas poéticas intercontinentales, y lo mismo Sigfredo Ariel. Ambos con su fuerza peculiar, entre germánica y cubana. La calidez y la musicalidad de ambos. Calidez y musicalidad que tuvieron también Iris Parra y su guitarrista de punteos psicodélicos, Guillem Pérez, que hicieron del aullido un sonido de canela, un monte de vetas sonoras que caen. Versos oníricos, mágicos, y una cercanía “contagiosa”, como dijera Jesús Aguado. Les hicimos fotos, incluso se grabaron imágenes cinéticas que andan o nadan por internet. El público aparecía como personaje, al fondo, en la foto final del acto en el cartel anunciado.


Se anunciaba, se anunció el mes de noviembre, y para romper la monotonía pusimos al rojo vivo el nuevo tarjetón con los nombres de Rosa Lentini, Cinta Montagut, Unai Velasco, Corina Oproae. Voces distintas, momentos distintos. Algunos vienen del mundo de la edición y de la reivindicación de líneas y poéticas, otros atraviesan fronteras y lenguas y estilos. Un cuarteto de nuevo: Radical 4. El cuatro es un símbolo de la tierra. Como si el color y el número se hubiera intensificado en esta época final del año. Poesía radical, de nuevo. Esto será el 22 de noviembre. Y enlazando también con el mes siguiente, el 20 de diciembre, pondremos de oro el tarjetón, y abriremos también más hacia la lengua catalana: Mireia Calafell, David Castillo, Eduardo Moga, si no hay novedades, y el cuarto o la cuarta, que me reservo. Diálogo entre distancias –sorpresa- decía Reverdy que era la imagen. Los engarces de la poesía. Lo cómodo para el lector es juntarlos. Estamos felices.
Jaime D. Parra, coordinador de las lecturas.

 
 
Jaime D. Parra, coordinador de les lectures.
 



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