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Victoria Camps - Asociación Colegial de Escritores de Cataluña
Victoria Camps


Victòria Camps i Cervera (Barcelona, 1941) es una de las voces más reconocibles de la filosofía moral y política española contemporánea. Catedrática emérita de Filosofía Moral y Política de la Universitat Autònoma de Barcelona, su trayectoria intelectual se ha desarrollado alrededor de una pregunta que atraviesa buena parte de su obra: cómo debemos vivir juntos y qué valores necesitamos para construir una sociedad verdaderamente democrática.

Formada en la filosofía y profundamente vinculada a la vida intelectual catalana, Camps ha hecho de la ética un territorio abierto a la sociedad. Sus libros no se limitan a discutir problemas estrictamente filosóficos: dialogan con la política, la educación, el feminismo, la medicina, los medios de comunicación, la ciudadanía y, en los últimos años, con una cuestión cada vez más decisiva: el cuidado.

Doctora en Filosofía por la Universitat de Barcelona, desarrolló buena parte de su carrera académica en la Universitat Autònoma de Barcelona, donde fue catedrática de Ética y posteriormente catedrática emérita. También ejerció como vicerrectora de la universidad. Su actividad intelectual ha estado acompañada por una importante presencia en la vida pública, convencida de que la filosofía no puede permanecer al margen de los problemas de su tiempo.

Entre 1993 y 1996 fue senadora independiente por el PSC-PSOE. Posteriormente formó parte del Consell de l'Audiovisual de Catalunya y participó activamente en diferentes organismos relacionados con la ética y la bioética. Ha presidido el Comité de Bioética de Cataluña y el Comité de Bioética de España y ha mantenido una estrecha relación con la Fundació Víctor Grífols i Lucas.

Su pensamiento parte de una concepción de la ética estrechamente ligada a la responsabilidad individual y colectiva. Camps ha defendido que una democracia no puede sostenerse únicamente sobre derechos y leyes: necesita también ciudadanos capaces de ejercer la libertad con responsabilidad, de aceptar límites y de reconocer las necesidades de los demás.

Esta preocupación aparece ya con especial claridad en Virtudes públicas, publicada en 1990 y distinguida con el Premio Espasa de Ensayo. Frente a una concepción excesivamente individualista de la libertad, Camps reivindica las virtudes necesarias para la convivencia: la solidaridad, la tolerancia, la responsabilidad y el compromiso con la comunidad.

La cuestión de la ciudadanía y de la vida colectiva ocupa también El malestar de la vida pública y otros de sus ensayos. Para Camps, la crisis de la democracia no es solamente una cuestión institucional: tiene también una dimensión moral. Una sociedad democrática necesita ciudadanos que participen, que se impliquen y que comprendan que la vida pública es responsabilidad de todos.

Feminismo y transformación social
El pensamiento feminista constituye otra de las líneas significativas de su obra. En El siglo de las mujeres, Camps analiza la profunda transformación producida por la incorporación de las mujeres a todos los ámbitos de la sociedad y plantea los retos que todavía persisten para alcanzar una igualdad efectiva.

Su reflexión sobre las mujeres se relaciona además con una cuestión que adquiriría especial importancia posteriormente: el cuidado. Durante siglos, las tareas relacionadas con cuidar de niños, enfermos, personas mayores o dependientes han recaído fundamentalmente sobre las mujeres y han permanecido invisibles o escasamente valoradas.

La ética del cuidado aparece así como una prolongación natural de algunas de sus preocupaciones anteriores.

En Una vida de calidad, Camps lleva la reflexión ética al ámbito de la bioética y aborda cuestiones relacionadas con la enfermedad, la dignidad, la autonomía y las decisiones que acompañan a la vida humana. La pregunta filosófica deja entonces de ser exclusivamente «qué debemos hacer» para convertirse también en «cómo queremos vivir».

Las emociones también gobiernan
Uno de sus libros más importantes es El gobierno de las emociones, publicado en 2011 y galardonado con el Premio Nacional de Ensayo en 2012.

En esta obra Camps cuestiona la separación radical entre razón y emoción. Las emociones forman parte de nuestra vida moral y política y condicionan nuestras decisiones, nuestras relaciones y nuestra manera de interpretar el mundo.

La razón, por tanto, no debe aspirar a eliminar las emociones, sino a educarlas y orientarlas. La filosofía vuelve así a conectarse con una de las grandes cuestiones de la tradición clásica: la necesidad de formar personas capaces de gobernarse a sí mismas.

La ética de la duda
En Elogio de la duda, Camps reivindica la incertidumbre como una actitud intelectual necesaria. Dudar no significa renunciar a las convicciones, sino evitar que estas se conviertan en dogmas.

La duda permite escuchar al otro, revisar las propias posiciones y reconocer la complejidad de los problemas. En una época marcada por la polarización y por la rapidez con que se construyen opiniones, esta defensa de la duda adquiere una especial actualidad.

El cuidado como responsabilidad colectiva
En Tiempo de cuidados. Otra forma de estar en el mundo, Camps profundiza en una de las preocupaciones centrales de su pensamiento más reciente.

Cuidar significa reconocer que todos somos vulnerables y que, en distintos momentos de nuestra vida, necesitamos de los demás. El cuidado no debe entenderse únicamente como una tarea privada ni como una responsabilidad que corresponde principalmente a las mujeres: es una cuestión social, política y ética.

Desde esta perspectiva, el cuidado no constituye una cuestión menor frente a los grandes problemas políticos. Al contrario: habla de cómo queremos organizar nuestra sociedad y de qué lugar concedemos a quienes necesitan ayuda.

Una filosofía vinculada al presente

La trayectoria de Victòria Camps mantiene así una notable coherencia. Desde las virtudes públicas hasta la ética del cuidado, pasando por la educación, el feminismo, la ciudadanía, la bioética y las emociones, su obra plantea una misma preocupación: cómo construir una vida individual y colectiva más justa y más humana.

Su filosofía reivindica una ética que no permanezca encerrada en los libros, sino que dialogue con la realidad. Una ética que nos recuerde que la libertad implica responsabilidad, que la democracia exige participación, que las emociones también forman parte de nuestra vida moral y que la vulnerabilidad y el cuidado son asuntos que afectan a toda la sociedad.

Por eso, más que ofrecer respuestas cerradas, la obra de Camps invita a formular mejor las preguntas. Y quizá esa sea una de las funciones más necesarias de la filosofía: ayudarnos a pensar cómo queremos vivir y qué sociedad queremos construir.


Los grandes temas de su pensamiento
La ética pública: cómo debemos comportarnos como ciudadanos y qué valores necesita una democracia.
Las virtudes cívicas: responsabilidad, solidaridad, tolerancia, justicia y compromiso con los demás.
La democracia y la ciudadanía: la necesidad de pasar de una sociedad de derechos a una sociedad también de responsabilidades.
El feminismo y la igualdad: especialmente la transformación social que implica la incorporación plena de las mujeres a la vida pública.
La bioética y el cuidado: cuestiones relacionadas con la dignidad, la vulnerabilidad, la salud y el cuidado de las personas.
La educación: la formación ética de ciudadanos capaces de convivir y participar responsablemente en la sociedad.

En este sentido, Virtudes públicas, El siglo de las mujeres, El gobierno de las emociones, Elogio de la duda y Tiempo de cuidados permiten seguir bastante bien la evolución de su pensamiento


Premios y distinciones 
-Premio Espasa de Ensayo (1990) por Virtudes públicas.
-Premio Josep M. Lladó a la Libertad de Expresión (1999), concedido por el Col·legi de Periodistes de Catalunya.
-Premio al Mérito en la Educación (1999) de la Junta de Andalucía.
-Medalla al Mérit Sanitari (2010) de la Generalitat de Catalunya.
-Premio Internacional Menéndez Pelayo (2008), por su trayectoria y por su magisterio filosófico y la influencia de su pensamiento ético en España y América.
-Premio Nacional de Ensayo (2012) por El gobierno de las emociones, obra publicada en 2011. 
-Premio Diana Garrigosa (2023), junto con Iñaki Gabilondo, por su trayectoria vital y profesional y su compromiso con los valores y derechos sociales.
-Premio Maruja Mallo de Pensamiento (2024), concedido por la Fundación Ortega-Marañón.
-Creu de Sant Jordi (2026), una de las máximas distinciones de la Generalitat de Catalunya, por su trayectoria intelectual y su compromiso con el pensamiento ético y cívico, así como por su contribución a la reflexión sobre la responsabilidad ciudadana, la bioética y la calidad democrática



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