Domingo, 5 de julio de  2020



Català  


Norbert Bilbeny inaugura las Jornadas Poéticas con un repaso histórico sobre la relación entre lenguaje y pensamiento
3/12/2013



(Foto: Carme Esteve i Pla)
 

Las duodécimas Jornadas Poéticas de la ACEC se inauguraron ayer lunes con la ponencia de Norbert Bilbeny sobre el eje temático de esta edición: la relación histórica entre lenguaje y filosofía. Catedrático de Ética por la Universitat de Barcelona, Bilbeny es uno de los pensadores contemporáneos catalanes que mejor encarna el vínculo entre las dos disciplinas, ya que ha sabido combinar la investigación en diversos campos del conocimiento con la incursión en el mundo de las letras. De hecho, ha escrito aproximadamente unos treinta libros, ha colaborado como articulista en varios medios de comunicación y también ha recibido premios como el Premi Josep Pla (1984) y el Premio Anagrama (1987).

Norbert Bilbeny explicó que poesía y filosofía –igual que lenguaje y pensamiento– “comparten finalidades, experiencias y actitudes. Ambas parten de la contemplación de las cosas y, sobre todo, del sobresalto que esto provoca en los hombres. Exploran e innovan para dar forma a las ideas que generan y al mundo que les rodea. Poesía y filosofía, pues, son representaciones de la realidad. Intentan responder desde registros diferentes, qué es el hombre. Tratar lo humano desde lo humano”.

Bilbeny sostiene esta tesis a partir de cuatro ejemplos situados en diversas etapas históricas de la humanidad. El primero: los múltiples filósofos que han estado cerca de la poesía (citando a Ramon Xirau, Miguel de Unamuno o Friedrich Nietzsche) y los todavía más numerosos poetas que han estado cerca de la filosofía (como Joan Creixells, Joan Vinyolí, Antonio Machado).

El segundo: que los textos filosóficos más antiguos ya contenían aforismos, metáforas y otras formas poéticas. Y es que, según Bilbeny, “el rigor del pensamiento que busca la filosofía no está reñido con el lenguaje abstracto que ésta utiliza. De hecho, estas construcciones propias de la poesía no solo complementan el lenguaje filosófico, sino que lo constituyen en sí mismo”.

El tercer nexo de unión entre las dos disciplinas hay que ubicarlo a caballo entre los siglos XVIII y XIX, coincidiendo con el paso de la Il·lustració al Romanticisme. Autocares destacados de esa época, como  Friedrich Hölderlin o Wilhelm von Humboldt, intensificaron la creencia de que “todo aquello que se piensa se ha de poder expresar”, resumida en la pregunta “si alguien no domina el uso del lenguaje, ¿cómo podrá explicar lo que es?”.

Para finalizar, el cuarto argumento es que “tanto el discurso filosófico como el poético comparten los mismos elementos: una lengua, un vocabulario, una sintaxis, una gramática… además de la importancia de los tiempos verbales y de los pronombres”. Haciendo un símil paisajístico, Bilbeny resumió que “ poesía y filosofía son montañas distintas, aunque ambas forman parte de la misma cordillera –la literatura– incluida dentro del paraguas común del lenguaje”.

La sesión finalizó con la lectura de poemas de Ramón Andrés, Rodolfo Häsler, Lluís Izquierdo y Estel Solé, que entusiasmaron al numeroso público asistente, que prácticamente no dejó ninguna silla vacía, del Aula Josep Maria de Sagarra del Ateneu Barcelonès.



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