Miércoles, 8 de julio de  2020



Català  


La supresión del canon digital amenaza de muerte las entidades de gestión
14/12/2012



(Foto:Jesús París)
 

La aprobación por parte del Gobierno central, la semana pasada, del Real decreto que confirma el cambio de sistema de compensación por copia privada tras dos años de indefinición legal ha sido el último golpe a los derechos de compensación por copia reprográfica en España, en este caso, concretado en las entidades de gestión de estos derechos. El nuevo modelo confirma lo que ya sucedía este año: los fabricantes de aparatos tecnológicos no pagarán ni un euro en compensación por los derechos de reproducción y en cambio será el Estado quién lo haga. El cambio de emisor en el pago implica una reducción del 95% de los ingresos de las entidades de gestión, como el Centro Español de Derechos Reprográficos (CEDRO) –y por extensión, la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña–, que los destinan sobre todo a actividades culturales, sociales y de difusión.

La propuesta del Gobierno del Estado culmina un proceso que ha perjudicado en los últimos años los legítimos derechos de los autores en compensación por la reprografía de su obra. El canon por copia privada fue revisado por el Gobierno central en 2008 para adaptarse al nuevo panorama digital. Esta revisión ya fue perjudicial para los autores, especialmente escritores y editores (agrupados en CEDRO), ya que los ingresos recibidos por los aparatos que se incorporaban al gravámen del canon resultaban inferiores a los que dejaban de serlo o bajaban su aportación de forma considerable (como, por ejemplo, las fotocopiadoras).

El nuevo escenario es un duro golpe para las entidades de gestión de derechos: de los 115 millones de euros que se recaudaron en compensación por los derechos de autor (aportados por la industria, y por consiguiente, por los consumidores beneficiarios) se conventirán en 5 millones. Esta cantidad se deberá repartir entre todas las entidades de gestión de derechos: CEDRO, SGAE, Agedi…

La Asociación Colegial de Escritores de Catalunya (ACEC) ha recibido la noticia con una mezcla de indignación y resignación. Su tesorero, Josep Anton Soldevila, ha asegurado que la supresión del canon digital es un “duro golpe” para las sociedades de gestión, ya que perderán más del 95% de los ingresos que recaudaban en concepto del uso de la obra de los autores. Soldevila, recuerda que estas entidades “no solo se dedican a repartir y administrar este dinero, sino que también ofrecen un abanico de servicios  asistenciales a sus agremiados”.

La situación es tan crítica que muchas de estas entidades están debatiendo seriamente su existencia. Y esta, pasa inevitablemente por encontrar nuevas vías de financiación, como ya ha empezado a hacer la ACEC. “No se trata solo de estar, sino de tener capacidad económica para hacer las cosas”, explica Soldevila. Al margen de las iniciativas concretas de cada asociación, la primera medida acordada en conjunto por las entidades vinculadas a CEDRO, ha sido reclamar a la Unión Europea que haga rectificar al Gobierno español y le obligue a mantener una política común, que pasa por el canon digital. La aplicación de éste por reprografía está amparada por una Directiva de la Unión Europea.

El tesorero de la ACEC entiende que los argumentos le dan la razón: “la reforma del modelo perjudica a los autores y beneficia a los fabricantes de productos tecnológicos, que dejaraán de pagar el canon digital y, en cambio, no tendrán la obligación de compensar la supresión de esta tasa con una bajada del precio de sus productos”. Por esto, advierte que los procedimientos judiciales como éste acostumbran a ser muy lentos y, aunque la Unión Europea les dé la razón en un futuro, “el daño ya estará hecho”.

Por este motivo, con el fin de garantizar la viabilidad de las sociedades de gestión y de las asociaciones vinculadas, Josep Anton Soldevila considera óptimo el modelo alemán, donde la principal fuente de ingresos viene del sistema de Licencias, que consiste en otorgar la facultad de reproducir las obras que constan en un repertorio, a cambio de una cantidad de dinero pactada en base a baremos estadísticos. Las entidades que suscriben estas licencias son empresas de reprografía, entidades docentes, universidades, etc. “Este modelo de licencias ya reporta, a las sociedades de gestión alemanas, más beneficios que el canon digital tradicional”. Se trata de una vía para la esperanza si no fuese porque la adaptación de esta propuesta a las realidades catalana y española todavía se encuentra en una fase muy incipiente y que, de entrada, la mayoría de universidades españolas se muestran muy reticentes.



   
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