Miércoles, 8 de julio de  2020



Català  


El poema es una semilla que se abre a varias lecturas…
Ma. Luisa Ordóñez24/3/2015



(Foto:Anna Xalabarder)
 

El jueves 19 de Marzo de 2015 se reunieron en el Ateneu Barcelonès un grupo de entusiastas seguidores de la poesía de Santiago Montobbio para asistir a la presentación de su nuevo libro de poemas Hasta el final camina el canto.
Dos de sus traductores, el holandés Klaas Wijnsma y la italiana Amaranta Sbardella, y el periodista barcelonés, Rafael Lozano, se encargaron de la presentación del poemario.
Rafael Lozano, tras los habituales agradecimientos la ACEC, hizo hincapié en que la colección El Bardo, en donde está editada esta obra y las dos que le precedieron, acoge a grandes autores españoles lo que es un síntoma de a qué altura está la poesía de Montobbio.
De una tetralogía futura que acogerá a todos los poemas que el poeta escribió a partir de 2009 –tras años de silencio–, ésta es la tercera entrega que se diferencia de los dos anteriores volúmenes por el canto a la vida, al mar, al campo, incluso a la siesta,  y por un sentido regular y concatenado del pensamiento del poeta.  Todo un contraste con el primero  que se podría concebir como una primera parte antológica, o con el segundo  que fue resultado de conformarlo con los poemas que no estaban en este primero, al que completa y con el que se entrecruza.  Este tercer libro recoge los escritos entre el 31 de julio y el 17 de agosto de 2009.
Amaranta Sbardella, traductora y doctora en Literatura comparada, dijo estar orgullosa de formar parte del grupo de traductores de Santiago Montobbio a quien le une la devoción y la admiración por la obra de Espriu y de Cesare Pavese. Confesó que sigue fascinada por la obra de Montobbio como el primer día y que, de la presente recopilación, destacaría un estado especial, casi místico del autor, y que se ve que esa poesía es una vida que deja escapar como un hilo de Ariadna que a ella le da las claves para leer y desenredar el significado de los versos que va traduciendo; en Santiago Montobbio, la poesía es una vida y tiene algo de humano y metafísico: por ello, en este tercer libro, la poesía nace de un momento íntimo en el que hay armonía de música, silencio, conciencia de lo efímero, fruto de la meditación del poeta: el silencio, por ejemplo, es el olvido, es pausa de la vida, es pausa de la palabra, es decir, es el estado contra el que combate el autor. Además,  Montobbio se entrega a la creación y levanta imágenes y metáforas con las que los poemas resultan variaciones sobre la lucha de vivir porque la poesía como la música se configuran sobre las variaciones.
Klass Wijnsma,  traductor al holandés –lengua que desconoce Montobbio–licenciado en filología escandinava.  Explicó que el primer periodo de Montobbio se caracteriza por frases largas, casi sin puntuación, donde no hay aliteración ni asonancia o, si la hay, parece que no es así; que la mayoría de los poemas son narrativos, abriendo puntos de vista insospechados.  Su trabajo se hace dificultoso porque debe ‘registrar’ el contenido, el ritmo, el estilo y el humor del que reconoció que le gusta porque el poeta nunca lo emplea a costa de otras personas.
Hizo hincapié en que otra dificultad añadida es la diferencia estructural entre las lenguas germánicas y las románicas, como la necesidad del pronombre ante el verbo germano, la atonicidad final de ciertas formas verbales tan abundantes en los poemas de 2009, las frases cortas sucesivas, la asonancia que da la musicalidad en el poema de Montobbio…Todo esto requiere de una terminología consistente. Acabó explicando que la poesía de 2009 no es narrativa ya que explica sensaciones casi místicas del poeta y por ello a él, su traductor holandés, le ha resultado difícil traducirlas. A continuación se procedió a la lectura de varios poemas y se abrió un coloquio en el que Santiago Montobbio comenzó citando a Bergamín:  «Un laberinto no es un lío: es todo lo contrario. Es muy fácil hacerse un lío; pero no es fácil hacerse un laberinto». «El monstruo en su laberinto: y el tonto en su lío».
Con estos aforismos comenzó a replicar a Sbardella y explicó que el hecho de ser agosto la época de creación de los poemas generó la dicha del verano unida al mar y a otros elementos que se observa en el poemario.
Respecto al amor, los datos concretos no importaban ya que escribir por amor es dar noticia de él, pero también es catártico. Ciertamente,  hay más cosas, entre ellas el silencio. También tiene su papel el destinatario, el lector, ya que al leernos nos descubrimos a nosotros mismos.
Respecto a las variaciones que habían mencionado tanto Klaas como Sbardella, reveló que, en este libro, los poemas siguen el orden de escritura y el fluir se aprecia en las variaciones hasta el punto de que, en ocasiones, el último verso de un poema es el primero del siguiente.
La dra. Sbardella aprovechó para resaltar que en estos poemas se ha hecho una la asociación de que  la lucha por la vida es una lucha por la poesía.
Su particular opinión como traductora es que el traductor es el primer intérprete de una obra y esa interpretación a veces no coincide con el sentido que le ha dado el autor como le ha ocurrido a ella.
Montobbio dijo que el poema es una semilla que se abre a varias lecturas.
Rafael Lozano entendió que se estaban poniendo sobre el tapete dos puntos de vista que quizás chocaban ya que mientras que la poesía es un rapto para Santiago Montobbio, para sus traductores es una técnica en que se hace un análisis de material literario.
Klaas defendió que la creación es inspiración y que la traducción es transpiración porque el traductor entra en un laberinto de palabras y connotaciones y debe descubrir las palabras adecuadas para que no resulte un texto muerto, debe transcribir en palabras que transmitan la fuerza que quiere expresar el poeta. Sbardella afirmó que cree que un poeta llega de su pasado y de su cultura y eso se hace patente en su obra. No se trata de traducir como Google, se ha de traducir con el alma.
Montobbio estuvo de acuerdo en que la labor del traductor de poesía exige una serie de dones en el traductor: acierto, sensibilidad y comunión con la obra del poeta.
Siguieron diversas intervenciones del Público sobre el tema de la función del traductor y de los recursos necesarios y se terminó con una lectura de poemas en la lengua original y en sus traducciones.

 



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