Sábado, 11 de julio de  2020



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XXIX edición de la Semana Negra, Gijón del 8 al 17 de juliol
Matías Néspolo11/7/2016



(Foto:sng)
 



Con la salida del Tren Negro de la madrileña estación de Chamartín en la mañana del viernes arranca, como es tradición, la Semana Negra de Gijón (inusual semana de diez días, hasta el domingo 17 de julio). Y su XXIX edición, que parecía condenada de antemano a la discreta transición hacia la celebración de los 30 años en 2017 del festival de género más importante del circuito hispánico, promete revuelo.

Polémica soterrada, que puede estallar en el momento más inesperado, aunque un explosivo botón de muestra ya encendió la chispa en las redes sociales el pasado abril. Las causas: la completa ausencia de escritoras mujeres entre los finalistas del prestigioso Premio Dashiel Hammett a la mejor novela de género publicada en 2015. Los autores nominados en la presente edición son: Julián Ibáñez por Gatas salvajes (Cuadernos del Laberinto), Raúl Argemí por A tumba abierta (Navona), Marcelo Luján por Subsuelo (Salto de Página), Ernesto Mallo por La conspiración de los mediocres (Siruela) y Juan Bolea por Parecido a un asesinato (Martínez Roca). Difícil explicar ese vacío, más que por las preferencias del equipo de lectores de la Semana Negra (SN) que realizó la criba o pre selección de finalistas, teniendo en cuenta el volumen de autoras de género que publicaron obra en 2015, entre ellas Claudia Piñeiro y Berna González Harbour, por ejemplo.Como sea, el episodio no pasaría de lo anecdótico si la misma ausencia de escritoras mujeres no se diera en esta edición también entre los finalistas de los restantes galardones de la SN: el Premio Memorial Silverio Cañada a la mejor ópera prima policíaca, el Rodolfo Walsh de no ficción, el Espartaco a la mejor novela histórica y el Celsius a la mejor novela de fantasía y ciencia ficción. El otro dato objetivo que aguijoneó las voces críticas de escritores, periodistas, expertos y aficionados al género, independientemente de su sexo, en las redes los últimos meses es que en sus 28 ediciones hasta la fecha el Premio Hammett sólo consagró a una mujer: Cristina Fallarás en 2012 por Las niñas perdidas.

Un largo palmarés de galardonados donde hay curiosas (o inexplicables) ausencias femeninas como la llamada Dama del crimen barcelonesa Alicia Giménez Bartlett, mientras que varios escritores han repetido premio como Leonardo Padura o Guillermo Saccomano, o incluso hecho triplete como Andreu Martín y Paco Ignacio Taibo II.Lo cierto es que la respuesta de la organización de la SN no se ha hecho esperar, argumentando la limpieza en el sistema de votos del numeroso equipo o comité de lectores encargados de preseleccionar los finalistas al premio. Así como la absoluta independencia y limpieza de procedimientos del jurado secreto y renovado cada año encargado de elegir la mejor obra. Especialmente dolido en sus declaraciones, y quizá con razón, se ha mostrado el director de la SN Ángel de la Calle frente a las acusaciones nada peregrinas de la sospecha del machismo que sobrevuela el festival y su organización. Entre otras cosas porque la SN históricamente jamás lo fue y es cierto. El festival fue uno de los pioneros en dar voz a las denuncias internacionales de lo que ocurría hace años en Ciudad Juárez cuando el mundo desconocía de la existencia de tal ciudad en el desierto de Sonora.

Y sin ir más lejos, en la pasada edición de 2015 el festival hizo especial hincapié en la violencia de género dentro y fuera de la novela negra con la participación de la hispanista francesa Cathie Fourez y se hizo altavoz de la movilización social y las reivindicaciones de género del Cono Sur, a través del movimiento contra la violencia machista #NiUnaMenos, con la participación de varias escritoras de Argentina y Uruguay como Selva Almada, María Inés Krimer, Gabriela Cabezón Cámara, Tatiana Goransky y Mercedes Rosende.

Como sea, más allá del espíritu y el mensaje ideológico explícitamente progresista del festival, las cifras son irrecusables y la polémica está servida. Si tradicionalmente la novela negra ha sido siempre un campo propicio o incluso hospitalario para con el machismo, la violencia de género y la reproducción de las viejas estructuras patriarcales, tampoco la Semana Negra de Gijón se libra de esa sombra de sospecha.Y no ayuda en absoluto la nómina de invitados a la XXIX edición en la que la desproporción entre escritores y escritoras es flagrante. Entre los primeros figuran firmas de peso internacional como Leonardo Padura, Petros Márkaris, José Carlos Somosa, Mauricio de Giovanni, Lorenzo Silva, Luis Sepúlveda, Mirko Zilahy y un largo etcétera. Mientras que la representación femenina del género corre por cuenta de Rosa Ribas, la argentina Claudia Piñeiro, la jueza Graziella Moreno y pocas más. Aunque Lourdes Ortíz conducirá el viernes 15 una mesa redonda sobre Mujeres y novela negra con Marta Gómez Garrido, Montserrat Suárez y Teresa Galeote. La polémica está servida.


Artículo publicado en el diario El Mundo 11-7-2016


   
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