Miércoles, 8 de julio de  2020



Català  


La familia del escritor Manuel Vázquez Montalbán dona sus documentos personales a la Biblioteca de Catalunya
Alvaro Colomer14/12/2016



(Foto:mvm)
 
Se ha escrito que Manuel Vázquez Montalbán presagió su propia muerte con 13 años de antelación en el poema El cartero ha traído el Bangkok Post (incluido en Pero el viajero que huye, Visor, 1990), pero nada se ha escrito sobre otro acontecimiento premonitorio ocurrido durante su infancia, cuando hizo una excursión con sus compañeros de clase a Vallvidrera, el barrio barcelonés situado en la colina de la montaña de Collserola. Allí le tomaron una fotografía que años después, cuando el escritor ya había fallecido, alguien envió anónimamente a su viuda. En la imagen aparecía un Manolo de apenas 10 años ante la casa ajardinada, en aquel entonces propiedad del editor Fernando Carroggio, que él mismo habría de comprar cuando fuera ya adulto. "Vallvidrera fue siempre un paraíso soñado para él", explica hoy su hijo, el también escritor y periodista Daniel Vázquez Sallés, "y al final consiguió vivir allí".

Hasta hace poco, el despacho del creador del detective más famoso de la literatura española, Pepe Carvalho, había permanecido cerrado a cal y canto. Allí dentro descansaban su ordenador, el póster de su libro La Pasionaria y los siete enanitos, las cajas con los borradores y anotaciones de sus novelas, algunas botellas de vino de tiempos franquistas, una biblioteca especialmente atiborrada de poesía y, sobre todo, una ventana desde donde el autor que aprendió cómo era el mundo desde un balcón del Raval, podía ahora ver la ciudad desde ese otro balcón que es Vallvidriera. Pero hace algunos años Anna Sallés entendió que había llegado el momento de abrir el despacho a los investigadores y permitió que Francesc Salgado, de la Universitat Pompeu Fabra, rebuscara entre los papeles para elaborar una tesis periodística. Aquel hombre ordenó todos los documentos que encontró y los clasificó en cinco cajas que quedaron de nuevo olvidadas en la sala. "No quisimos tocarlas porque Carmen Balcells nos anunció que tenía intención de crear una fundación dedicada a la memoria de sus autores", recuerda Daniel Vázquez, "pero pasó el tiempo, ella murió y aquel proyecto quedó en el aire".

Algún tiempo después, Anna Sallés contactó con el historiador Borja de Riquer para preguntar qué podía hacer con todo el material legado por su marido y su amigo le recomendó que hablara con Ferrán Mascarell, a la sazón Conseller de Cultura de la Generalitat de Catalunya, quien rápidamente contactó con la directora de la Biblioteca de Catalunya, Eugènia Serra. La maquinaria para la donación de los legajos de Manuel Vázquez Montalbán se había puesto en marcha. La familia no pedía nada a cambio. Ni dinero, ni derechos, ni ninguna otra ventaja. Sólo quería que los documentos estuvieran a disposición del público. "Me recibieron con los brazos abiertos", recuerda Anna Sallés, "y enseguida vinieron a casa para recoger los fondos. Se lo llevaron todo en un día: papeles, fotos, libros, manuscritos...". La familia calcula que ha entregado el 95% de los documentos del escritor, incluyendo el material que guardaban en la casa de Cruïlles (Baix Empordà, Girona).

"Reconozco que me costó desprenderme de todo eso", recuerda la viuda, "pero al mismo tiempo me sentí aligerada, porque me alegra saber que finalmente se podrá trabajar con los papeles de Manolo. En esas cajas hay mucha información y mucho material para los investigadores. La Biblioteca de Catalunya aún no ha catalogado los documentos obtenidos. "Nos llevamos manuscritos emborronados, libretas llenas de anotaciones, cartas manuscritas, fotografías de gran calidad y casi toda su biblioteca personal", comenta Eugènia Serra, "pero todavía no sabemos lo que tenemos. Los técnicos están trabajando para inventariarlo todo". Aun así, se puede asegurar que, entre el material donado, se encuentra la correspondencia que el escritor mantuvo con personajes ilustres del mundo literario, político y social, como Salvador Espriu, Miquel Batllori, Felipe González, Narcís Serra, Marcelino Camacho, etc. Del mismo modo, en las cajas había unas 300 fotografías con personalidades tan destacadas como Carmen Alborch, Pasqual Maragall y, entre muchísimos otros, Carmen Balcells, así como una serigrafía numerada del poeta y pintor Narcís Comadira, grabaciones de entrevistas a Vázquez Montalbán -al parecer, el autor también registraba sus conversaciones con periodistas- y varios originales, entre los que podría encontrarse el de su novela Galíndez.

Lógicamente, la familia se ha quedado con los documentos más personales. "Conservo algunas cartas que mi padre me envió directamente a mí", dice Daniel Vázquez Sallés. "Es lógico que eso no lo hayamos donado. Además, estoy seguro de que aparecerán más papeles, porque esta casa y la del Empordà están llenas de rincones. Pero todo lo que encontremos será diligentemente entregado a la Biblioteca. Es el mejor sitio donde puede estar".

El próximo lunes 19 de diciembre la Biblioteca de Catalunya celebrará un acto en el que se institucionalizará la donación y al que se espera que acudan miembros del mundillo cultural y político de la ciudad. Los parlamentos correrán a cargo de Anna Sallés, del actual Conseller de Cultura, Santi Vila, y de la directora del centro. Paralelamente, la familia anuncia que continuará difundiendo la obra de Vázquez Montalbán, ya que, además de una edición de bolsillo de sus títulos más importantes que lanzará próximamente Planeta, tienen en marcha algunos proyectos editoriales de lo que, de momento, prefieren no hablar. "Nuestra idea es que la gente joven conozca la obra de mi padre", dice Daniel Vázquez. "Porque su visión de Barcelona y de España no puede desaparecer".

   
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