Lunes, 13 de julio de  2020



Català  


María Hernández, una voz nueva
4/11/2011



Matías Néspolo y María Hernández (Foto:Carme Esteve)
 

En la segunda sesión de Voces Nuevas, que coordina Albert Tugues, el narrador, poeta y periodista cultural Matías Néspolo presentó, el pasado 3 de noviembre, a María Hernández.

María Hernández es poeta, filóloga (doctorada con una tesis sobre el teatro de Quevedo y descubridora de dos cartas autógrafas y otros inéditos del poeta) y artista free lance que forma parte de grupos artístico-poéticos que fusionan poesía con música rock, rap, etc. En palabras de Néspolo, la autora “colecciona secretos y recita sus versos con otros de la tribu. Juega, en general, a crear cosas que antes no existían. Drapartista y titiritera de palabras, regenta el Forgotten Pub, un garito imaginario. Todo esto es posible porque la realidad es pluridimensional y los pensamientos ocupan un lugar real en el mundo”.



La autora protagonista de este recién estrenado espacio de la ACEC hizo una lectura-representación de sus poemas, poesía, más que recitada, hablada y escenificada. Entre lectura y lectura, Matías Néspolo y María Hernández introducían comentarios sobre las nuevas poéticas, los escenarios donde se expresa la nueva poesía, cuya expresión, dijeron, “ya no es sólo una exclusividad del formato libro”. Hernández destacó la necesidad de que el poeta o el artista salga de su aislamiento y rompa el marco convencional de la publicación, de las lecturas habituales, de tal modo que la poesía pueda fusionarse con otras formas de arte, con otros géneros como la música, el dibujo (el poema gráfico, la novela gráfica), o la representación escénica del texto, la escritura en el cuerpo, el tatuaje poético, etc. 



Explicó también que le gusta crear objetos poéticos y divulgarlos secretamente, distribuirlos de incógnito, por ejemplo dejar fragmentos escritos en cáscaras de nuez o introducirlos dentro de botellas, objetos que luego depositará en una barra de bar o en una esquina, abandonados al azar en busca de lectores desconocidos. Estas acciones serán aplicadas como otra forma de divulgar la poesía, de publicarla, que “no se limitará ya al estrecho espacio del formato libro”.



Néspolo y Hernández también debatieron con el público y se habló sobre el futuro del libro, de internet y las publicaciones que se hacen mediante las nuevas tecnologías, como blogs, webs de autor, etc. También se refirieron a la “poca calidad material de los libros que se publican actualmente, la mayoría de los cuales no soportarán el paso del tiempo”, como afirmó la autora, partidaria de otro tipo de libros más resistentes, “que no se desgasten como el papel, un libro de artista compuesto con materiales que resistan el paso de los años e incluso encuadernado con tapas de madera”. Poesía, publicación y divulgación de la poesía, fusionada con las otras artes, todo en un formato más abierto y duradero en el tiempo.









En la próxima sesión de Voces Nuevas, el 18 de enero, Esther Zarraluki presentará a Daniela Cavalli.

Un poema de María Hernández


Ofelia electrólisis
-Selección-

Ofelia dentro de una bombilla
(con la noche en el pelo)

¡Oh Ofelia!,

¿Cuántas veces volarás sobre el zeppelín de un impulso, de desamor en desamor; de
desamor en desamor, de desamor en desamor?
¿Cuántas veces regatearás con una Sonrisa Internacional, siempre infatigable,
a Ese Lapidador de Universos Perfectos y Posibles creados sobre la pantalla de un lecho?
¿Cuántas veces blandirás la espada de tus muslos hasta inundar las pupilas del Último
Hombre?
¿Cuántos sexos vas a reventar en esa búsqueda insaciable de la Vía Láctea?

Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh
No.
Nada es ABRACADABRANTE,
mi pequeña Gran Ofelia.

El mundo es difícil e insoportable, como cien tortugas una sobre otra.
Ellos creen que estás Loca,
Ellos (los Otros) penetran la barrera de tus labios sin comprender el sentido de tu lenguaje extraño.

¡Oh, Ofelia!

¿Cuántos te quiero pronunciarás con desesperación de bomba atómica, estando al borde
de la barandilla de un labio, de tu propio labio sediento de las Siete Maravillas del Mundo, a dos centímetros de un rostro ajeno que duele?
¿Cuántas veces perseguirás frenéticamente a un Ser que no Existe, a un Ser que
Confundiste con un Pelele idiota que hizo puenting sobre tus pupilas?

Y ahora, te encuentras, gravitatoria y mortal,
en este banco amigable y viejo, acariciando a un gatito negro que ronronea sobre tu perdición.
Tienes plumas en los ojos y plumas en las manos y plumas en la vida.
Tienes algo espeso contra la Esperanza, y tienes una caja torácica inmensa donde guardar el Tesoro de un Verbo Desnudo y Violado por la divinidad.
¡Oh, Ofelia!

¿Cuántos ríos te habrás deseado chutar en tu sangre lírica?
¿Cuántos litros de gasolina serán necesarios para que creas en la Velocidad?
¿Por qué te condena tu imaginación en este siglo de Mazmorras Doradas?
No llores tanto.
Sufrirás... sufrirás más todavía. Te encharcarán otros nuncas
y otros nuncas y otros nuncas de Palabras Graves.
Antes del Atraco Cósmico,
Antes de la cerradura truncada de tu sexo,
Antes.

Uno debe aprender cuántas veces arderá el corazón
antes de alcanzar la serenidad del Desierto.



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