Lunes, 13 de julio de  2020



Català  


Roser Amills y Mario Lucarda en Encuentros 080
14/5/2012



Mario Lucarda, Roser Amills y Albert Tugues (Foto:Carme Esteve)
 
Encuentros 080, sumándose a los actos de la Semana de Poesía de Barcelona, presentó a Roser Amills y Mario Lucarda en la sesión titulada “Poéticas heterodoxas”.

Roser Amills hizo una sugerente y atrevida lectura-performance de su último poemario, Morbo, "conjunto de poemas audaces, provocadores, una poesía amatoria que nombra sin miedo la fisiología del cuerpo y del amor, poetizando lo que la ortodoxia poética define como materia antipoética", explica Albert Tugues, coordinador del ciclo.

Amills leyó también un fragmento de su poemario anterior, Lais per a amants distingits, donde a modo de prólogo figura una viñeta del dibujante "El Roto", dibujo que se mostró al público asistente y en el cual un personaje dice al otro: "Lamento tener que informarle que su poesía arroja pérdidas".

Por su parte, Mario Lucarda leyó los poemas de su último libro, Midiendo la inmensidad, destacando la lectura de su serie sobre Caravaggio. "Poesía sobre la poesía", donde una serie de sensaciones y emociones van siendo transformadas en un proceso de rigurosa meditación sobre el arte y la poesía, “midiendo la inmensidad”, y en conversación poética con otros artistas como Leonardo da Vinci, Caravaggio, la bailarina y coreógrafa Martha Graham (también se citó a T.S. Eliot, Wallace Stevens, William Carlos Williams).

Durante el debate se comentó la obra poética de Mario Lucarda y Roser Amills como “dos poéticas situadas en los extremos o al margen de lo que se entiende por ortodoxia poética”, indicó Tugues. Por un lado, la meditación poética, casi conceptual de la poesía de Mario Lucarda. Por otro, la obra "poéticamente incorrecta" de Roser Amills, con sus poemas "extremadamente vitalistas, provocadores, casi físicos o sexuales" (mencionaron a Rimbaud, Walt Whitman, Allen Ginsberg). 

Roser Amills contó algunas experiencias de la infancia que marcarían su posterior obra poética contra la represión y ocultamiento del cuerpo. Acto seguido se inició un debate en el que intervinieron Antonio Beneyto, Víctor M. Amela, Pura Salceda y José Florencio Martínez, entre otros.




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SELECCIÓN POÉTICA

Roser Amills (Algaida, 1974), escritora mallorquina, vive y trabaja en Barcelona desde el 92. Ha publicado cuatro volúmenes de poesía –el más reciente es Morbo, col. De pèl a pèl nº 3, Cossetània 2011– y una decena de libros de temáticas diversas. Desde el 95 compagina la escritura con el periodismo off y on-line  (autora del blog Inspiración Digital en La Vanguardia), los talleres de escritura y recitales, la radio, las performances y la asesoría editorial.  Facebook / Twitter / Vyou



I JO VOLIA QUE VOLIA

I jo volia ser dolenta, volia ser rebel

i volia ser molt puta,

volia deixar d'estudiar i acabar de cambrera

en un restaurant oblidat de carretera,

volia no creure més que en allò que veig,

no esperar mes comprensió

que la que pugui proporcionar un gat,

volia gatejar nua per una platja deserta,

volia ser el refugi dels camioners,

la mosso d'esquadra calenta,

la dona que fuma la que s’ho beu tot

tots els dies fins al quefer de la matinada

per carrers, pisos, bars, estius, hiverns,

discoteques, amics, hostals sense mestres,

un poc més però, abans, atura’t, menys,

menys, enrere,

l’íntima diagonal que ajunta punts paral·lels,

la de cada port, ser la sirena dels saltamarges,

la mà equivocada, volia jugar a fet i amagar

com qui resa rondaies, preveure

paranys riure endins,

retirar-me al camp ser ximple tothora

copular,

ser la que es mereix un correctiu molt sever,

la que posseeix l’instint de mentir quan cal i desitja

dits aliens més gosats que els propis,

i la immortalitat, i totes les experiències,

els embalums ambigus qualsevol tros

a l'espera de l’altre,

ser la que no fa preguntes i només escriu poemes

mentre la sacsegen al llit, volia ser cardada

sota la música taladradora del heavy metal dels 80,

saber-ho tot del morbo que tot ho redimeix,

volia ser del sexe a l’aire lliure solcat d’aspersors,

de l'amor-fum de tabac directe als ulls

però no vaig poder. No encara.




Y YO QUERÍA QUE QUERÍA

Y yo quería ser mala, quería ser rebelde

y quería ser muy puta,

quería dejar de estudiar y acabar de camarera

en un restaurante olvidado de carretera,

quería no creer más que en lo que veo,

no esperar más comprensión

que la que pueda proporcionar un gato,

quería gatear desnuda por una playa desierta,

quería ser el refugio de los camioneros,

la mossa d'esquadra fogosa,

la mujer que fuma, la que se lo bebe todo

todos los días hasta el quehacer de la madrugada

por calles, pisos, bares, veranos, inviernos,

discotecas, amigos, hostales sin maestros,

un poco más, pero, antes, párate, menos,

menos, atrás,

la íntima diagonal que junta puntos paralelos,

la de cada puerto, ser la sirena de los saltacercas,

la mano equivocada, quería jugar al escondite

como quien reza rondaies, prever

trampas risas adentro,

retirarme al campo, ser tonta todo el tiempo

copular,

ser la que se merece un correctivo muy severo,

la que posee el instinto de mentir cuando es preciso y desea

dedos ajenos más osados que los propios,

y la inmortalidad, y todas las experiencias,

los bultos ambiguos, cualquier trozo

a la espera del otro,

ser la que no hace preguntas y sólo escribe poemas

mientras la sacuden a la cama, quería ser follada

bajo la música taladradora del heavy metal de los 80,

saberlo todo del morbo que todo lo redime,

quería ser del sexo al aire libre surcado de aspersores,

del amor-humo de tabaco directo a los ojos,

pero no pude. No aún.



LA LLAR DE FOC

La llar de foc cremava lentament

dues soques magnífiques

quan es va iniciar

el nostre suposat vis a vis penitenciari.

Amb les cames obertes

amb els pits enlaire, més enlaire que mai

vestida amb una samarreta baldera de tirants

m’assec a la teva falda donant-te l’esquena

amb tota facilitat per pujar i baixar els malucs

més puta que les gallines per esmolar el sabre

impregnat d'oli

sota els teus pantalons que bateguen amb força

tot donant-me a entendre que en vols més.

Definitivament, no duia calces.

 
 
LA CHIMENEA

La chimenea quemaba lentamente

dos troncos magníficos

cuando se inició

nuestro supuesto vis a vis penitenciario.

Con las piernas abiertas

con los pechos en alto, más elevados que nunca

vestida con una camiseta holgada de tirantes

me siento a tu regazo dándote la espalda

con toda facilidad para subir y bajar las caderas

más puta que las gallinas para afilar el sable

impregnado de aceite

bajo tus pantalones que laten con fuerza

para darme a entender que quieres más.

Definitivamente, no llevaba bragas.



EL NOM

I quan un amant ja t’ha deixat mil reguerons

blancs als llençols,

quan nua ja t’has fregat la seva veu

contra els malucs

i la teva contra les seves natges,

en haver-ne tingut tot el cos entre les mans

i haver-lo mossegat arreu sense pausa

arriba el moment de mirar-li de fit a fit

l'eròtica nuesa del forat del cul

i començar amb gosadia a preguntar-li

com es diu, de quin peu calça

o com vol prendre el cafè i sobre tot

quin és el seu super-heroi preferit.

Mai abans, això seria una manca

de delicadesa

imperdonable.



EL NOMBRE

Y cuando un amante ya te ha dejado mil regueros

blancos en las sábanas,

cuando desnuda ya te has rozado su voz

contra las caderas

y la tuya contra sus nalgas,

tras haber tenido todo el cuerpo entre las manos

y haberlo mordido por todas partes sin pausa

llega el momento de mirarle de muy cerca

la erótica desnudez del agujero del culo

y empezar con osadía a preguntarle

cómo se llama, de qué va

o cómo quiere tomar el café

y sobre todo

cuál es su superhéroe preferido.

Nunca antes, sería una falta

de delicadeza

imperdonable.


 
PARPELLEJO

Amb els ulls tancats em gaudeixo.

amb els ulls oberts m'aprecies

qualsevol dels orificis.

Per això és que parpellejo,

Per tenir-ho tot.



PARPADEO

Con los ojos cerrados me disfruto.

Con los ojos abiertos me aprecias

cualquiera de los orificios.

Por eso parpadeo.

Para tenerlo todo.


(del libro Morbo)


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Mario Lucarda (Barcelona, l944). Ha publicado tres libros de poesía: Cantos Vivos (l980), Voltereta en el aire (2002) y Midiendo la Inmensidad (2010). Recibió Mención Especial Compartida en la convocatoria del Premio Ámbito Literario-Antrophos 1982 por su libro Barandas para una suicida, inédito. Forma parte de la antología Barcelona: 25 años de poesía en lengua española, publicada en el nº 9 de la revista Ficciones (Granada, 2002). Ha seleccionado y traducido Cartas de John Keats en colaboración con María Gomis. Ha traducido y seleccionado la poesía de Charles Simic 'El mundo no se acaba' y otros poemas (DVD, Barcelona, 1999). Publica Homenaje a Martha Graham en plaqueta por Poètiques de Cafè Central, Barcelona , 2000. Ha colaborado como crítico en las secciones literarias de los periódicos Diario de Barcelona, La Vanguardia y El País. Ha formado parte del Consejo de Redacción de las revistas literarias Hora de Poesía, Poiesis y Poesía 080 barcelona. El compositor Ramón Humet ha puesto música a varias poesías de la obra Voltereta en el aire y han sido interpretados en diversos conciertos y recitales.


JUEGO
 
El viento en la cara golpea su cabello.

El muchacho en la bici

se afirma y grita llamando

a su perro.

Arranca a la carrera, cambia

el aire y el pelo en remolino,

contra la ráfaga

y voltea;

a plomo sobre el pedal, opuesto al viento,

su júbilo, impulso y pie presente

en la rama azotada.


Fuerza sobre el pedal a contrapunto,

su perro fiel

y el frío.


Inclinado al viento,

horizontal la ropa,

el pie inseguro,

mis ojos fijan el acto.

Testigo soy,

de este deicidio en colores cromo.

(del libro Voltereta en el aire)

 

FRÁGIL

"Dame una ayuda por compasión"

De soledad y hambre

te acercaste hasta llegar a mí.

Pedías con el gesto lleno de miedo

una moneda para comer.

"Dame una ayuda por compasión"

De soledad y hambre

me cerré para ti con muros altos.

Guardo la rojez de tus ojos hinchados,

tanto el llorar de tu voz angustiada.

"Dame una ayuda por compasión"

Guardo la mirada turbia

de tus ojos aterrados.

Guardo el peso de mi miedo

y la mano que para ti no abrí.

"Dame una ayuda por compasión"

 

ORILLAS DEL MAR

VI

Los dedos de mis pies se hunden en la arena.

Entre los dedos de mis pies la arena se desliza.

Pisadas y rastros del recuerdo vuelven

a miles borrados por el agua y la arena,

y dan forma a un tiempo que yo determino.

En la mañana brillante confluyen

el sol, la arena y el agua

en el relieve de cada huella que el agua desgasta.

Una luz de sol parecida y distinta

sobre cada pie, sobre cada paso,

hueco en la arena e impulso del agua,

a cada curvatura de las distintas ondas.

Cuerpos que ya son aire o tierra o agua,

volumen que asciende hacia la nube

repentina en la mañana,

evaporada en el calor que funde el azul.



MISIÓN DE PABLO

VII

No lo alejado, lo más cercano,

de lo que somos su cuerpo y su latido. No lo distante, lo vivido

con la total devoción hacia la realidad

para entrar en el enigma de la misma cosa, palabra a palabra,

paso a paso, lugares que la imaginación gana al misterio,

en su avance y repliegue, en su avance conciencia a conciencia.



LUZ

XXVII

En el terror de la presencia de nuestros propios

cuerpos, descubrimos, por la magnitud de la luz,

la mano o el brazo que nos desafía:

se imponen con su estar aquí puramente

casual, y dan la pauta al aire

de nuestro existir en el silencio que la luz rompe.

Gozo de existir, en la luz cegadora o en la oportunidad,

con toda la redondez extrema,

que traza el límite de esta línea fronteriza en tu piel.



RETRATO DE LEONARDO DE VINCI

(fragmento)

La disposición del cabello, de cada uno de los cabellos de tu cabellera,

en el inimaginable control de este universo único e insondable.

Ni uno solo de tus cabellos caerá sin la atención de tu aguda mirada.


La extensión de tu barba enmarca este rostro abierto

a cada accidente, a cada relieve. Y destaca la nariz imponente

que enmarca el presente vívido de esta existencia minuciosa.



TIERRA

Ahí están los dioses con los pies descalzos y las uñas

negras, vestidos de harapos, las plantas de los pies

sucias, sus manos encallecidas, y su piel arada en el esfuerzo.

Ahí están los dioses, el delicado muslo del joven sentado,

su espalda de alabastro y su pierna cincelada, el arco

de su vientre exalta la desnudez gozosa en su boca riente.

Ahí están los dioses, el tendón frágil del cuello humillado

donde el hombre que sufre inclina la cabeza a un lado.

El joven confuso reclinado en su mohín de fastidio ante

el poder del placer que ilumina su cuerpo a la mirada.

Ahí están los dioses, el brazo firme del anciano y el digno

pliegue de la piel sobrante que tuvo su fuerza, los ríos

del tiempo fluyen en el rostro que escruta tanto pasar.

Ahí están los dioses, la frágil sonrisa del tierno mirar

en el paje que aguanta el yelmo del gran señor y desplaza

la atención que impone la arrogancia vestida de hierro.

Ahí están los dioses sin que apenas nos fijemos, y pasamos.

(del libro Midiendo la inmensidad)



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