Lunes, 21 de octubre de  2019



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Xavier Bru de Sala y Eduardo Mendoza discrepan sobre la intención satírica del humor
Excelencia literaria, a debate2/2/2009

La primera sesión de las jornadas sobre la excelencia literaria llenan la Sala de actos del Ateneu Barcelonès


Xavier Bru de Sala, Eduardo Mendoza y Miquel de Palol (Foto:Carme Esteve)
 
Xavier Bru de Sala y Eduardo Mendoza protagonizaron ayer, lunes 2 de febrero, la primera sesión de las jornadas “La excelencia literaria, a debate”, que la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña organiza esta semana en el Ateneu Barcelonès. La mesa redonda, que se tuvo que trasladar a la Sala de actos por la cantidad de público que asistió, se centró en el humor como indicativo de la excelencia literaria y lo hizo partiendo de la premisa que la vertiente crítica y satírica tradicional del humor ha disminuido últimamente.

“El humor se ha convertido en una especie de obligatoriedad, en la misma medida en que la religión había sido hace años. Hoy, esta sacralización se organiza en torno al humor en detrimento de la capacidad crítica, satírica y de conocimiento que debería seguir teniendo”. Esta fue la hipótesis que señaló Miquel de Palol, coordinador de las jornadas, en su introducción.

Bru de Sala, en la misma línea que Palol, utilizó las Sátiras de Horacio para diferenciar la sátira, “que siempre tiene un propósito, un objetivo de reforma”, de la burla, “que siempre es destructiva”. El escritor defendió el humor como “meta del espíritu humano”, pero denunció la burla y comentó que es importante fijarse en la intención para saber de que humor se trata. Según Bru de Sala, “el humor más extenso aquí es el que hiere, es la burla, que ahora es una defensa por  la imposibilidad de reforma”.


Mendoza, puso en duda la premisa de la que partía el debate. “El humor no es un elemento ajeno a la literatura”, empezó apuntando el autor, “este es un concepto ideal de la literatura”. Para Mendoza, el humor es “una válvula de escape y una forma natural de ver el mundo” y sirve en muchas ocasiones para “crear una afinidad y acercar la parte más trágica del discurso”. A diferencia de Bru de Sala, el escritor no cree que el humor tenga un componente crítico y opina que “hoy en día, las cosas que se dicen se han de decir en serio y, por este motivo, el humor queda relegado al espectáculo”. En lo que sí estuvieron de acuerdo ambos es en el hecho de que el humor parece que se haya vuelto imprescindible en cualquier discurso, tenga la intención que tenga.

Eulalia Lledó y León Febres Cordero serán los participantes de la segunda sesión, hoy martes, a las 19.30 en la que se hablará sobre la autoría, la tradición y el plagio. En la mesa se expondrán temas como en que medida el autor copia o recupera a otros autores, la manera de reinventar y modificar y la importancia de la recepción a la hora de interpretar.



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